Dios siempre sorprende.
A lo largo de la Historia, a través de grandes crisis, otorga a la Iglesia momentos clave para su crecimiento. Igual hace en nuestras vidas. Por eso, ante cualquier crisis, mira al cielo y di «gracias Señor, porque sé que me aguarda una enorme bendición».
Así como Jesús eligió a 12 apóstoles y uno le traicionó, cuando se designan a los 7 primeros diáconos, llenos de fe y llenos de Espíritu Santo.
El alma de quien se quiere poner al servicio de Cristo no sólo debe «saber» de Dios, sino «saborear» a Dios.
Debe aspirar a estar lleno de fe y lleno de Espíritu Santo. También entonces, como sucedió con los apóstoles, de entre los diáconos uno se separará de la misión encomendada.
Y es que, como en la actualidad, Dios permite «que discutamos» porque tiene alguna sorpresa para zanjar ese debate y obtener grandes dones, grandes bendiciones para su Reino.
En Hechos se nos relata cómo la Palabra de Dios y los seguidores de Cristo crecían allí donde Jesús había sido condenado, y allí donde habían sido perseguidos y encarcelados los primeros apóstoles.
Hoy también podemos esperar grandes bendiciones de las situaciones que vemos y padecemos.
Avanzamos con el padre Valentín Aparicio Lara, vicerrector del Seminario Mayor de Toledo y @curadetoledo en las páginas de Hechos de los Apóstoles y sus revelaciones para el mundo de hoy.

