De socia de Deloitte a monja contemplativa: La historia de vocación de Montse Medina

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(Religión en Libertad) Montserrat Medina MartĆ­nezĀ era una de las jóvenes espaƱolas con mayor presente y futuro en el Ć”mbito de la empresa. Su vida profesional, pese a tener sólo 36 aƱos, ha ido de Ć©xito en Ć©xito. Becada en Stanford, creó un Startup en Silicon Valey que acabó vendiendo a Pay Pal por varios millones y pese a su juventud fue fichada como socia de Deloitte. Fama, dinero, reconocimiento internacional… Esta valenciana lo tenĆ­a todo, menos la felicidad. Tras un tiempo de discernimiento vio que Dios la llamaba a utilizar sus talentos de otro modo y ha decidido dejar todo e ingresar en un monasterio comoĀ monja contemplativa.

En una impresionante carta donde abre su corazón ha explicado todo este proceso a los socios de esta gran multinacional en la que trabajaba hasta ahora. Y a buen seguro que se habrÔn quedado boquiabiertos.

Esta valenciana se licenció en Ingeniería AeronÔutica, consiguiendo el primer premio Nacional Académico. RÔpidamente, Stanford le ofreció una doble beca remunerada para realizar allí un doctorado en MatemÔticas Computacionales. Fue en ese ambiente en el que co-fundó Jetlore, una empresa de inteligencia artificial que se acabó convirtiendo en referente en Silicon Valey y que acabaría vendiendo al gigante Pay Pal. En su regreso a España fue fichada como socia por Deloitte con sólo 34 años.

Sin embargo, ha decidido renunciar a todo esto por Dios. En la carta enviada a sus compaƱeros reconoce que era católica pero que durante mucho tiempo Dios no fue su centro. ā€œUsaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me habĆ­a regalado, peroĀ los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interĆ©s.Ā Y me engaƱaba a mĆ­ misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacĆ­o cada vez mĆ”s crecienteā€, escribe.

De este modo, Montse explica al resto de socios de Deloitte que ā€œhundida en mi miseria, sin saber quĆ© hacer con todos mis pecados he comprendido que el SeƱor lo perdona todo porque Ɖl es todo bondad y misericordia.Ā Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón.Ā Es una deuda de amor lo que vivo… aunque sĆ© que por mi parte esa deuda siempre estarĆ” por saldarā€.

Antes de pedirĀ perdón a sus compaƱeros por las faltas que haya podido cometer contra ellos, esta joven anuncia haber tomado ā€œla decisión mĆ”s importante y al mismo tiempo mĆ”s sencilla de mi vidaā€.

ā€œHe decidido, sin ningĆŗn remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna.Ā Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el SeƱor misericordioso suplirĆ” con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Ɖl. No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano. Y quiero entregar mi vida en oración y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios amaā€, afirma.

Esta es la carta ƭntegra enviada por Montse Medina a sus compaƱeros:

Mi nueva esperanza: comunicación y confesión

Con todos los riesgos que supone abrir el corazón, quiero hacerlo como una expresión de libertad y una confesión de la fe. A quien lea este escrito le confío algo íntimo y personal, pero que no puedo retener sólo para mí.

Se ha abierto una nueva etapa en mi vida que comporta dejar mi carrera profesional.Ā Creo que Dios me estĆ” llamando a dejarlo todo para seguir a su Hijo JesĆŗs mĆ”s de cerca.Ā Su gracia me ha quitado el velo que cubrĆ­a mis ojos y he comenzado a comprender cuĆ”nto le debo. Ɖl ha puesto en mĆ­ un fuego que enciende una insaciable necesidad de amarle y servirle. Muchas veces me pregunto: ĀæCómo puedo yo, siendo pobre criatura, servir y amar al Creador? Pero la respuesta emerge desde dentro:Ā Si Ɖl me llama, en su Nombre me lanzo a esta aventura de dejarlo todo para buscar continuamente su Rostro.

Montse Medina, en su etapa en EEUU

Montse Medina, en su etapa en EEUU

Desconozco la razón por la cual el SeƱor se ha fijado en mĆ­. Desconozco por quĆ© desde mi infancia cada domingo internamente me conmovĆ­a escuchar en un canto de Iglesia ā€œhe dicho tu nombreā€; no entendĆ­a entonces que esto era una gracia particular. Desconozco por quĆ© su Amor me ha concedido gratuitamente los talentos inmerecidos con los que he podido trabajar y realizarme como persona todos estos aƱos. Igualmente desconozco el plan que Ɖl tiene de ahora en adelante para conmigo.Ā Lo Ćŗnico que sĆ© con certeza es que he encontrado ā€œel tesoroā€Ā y, como dice el Evangelio, quiero vender todo lo que tengo en este mundo para comprarlo (cf. Mt 13, 44-46). Siento que, secundando esta llamada mi vida adquiere un sentido lleno de luz, que me hace sentirme dichosa y feliz.

La llamada que muestra el pasaje evangĆ©lico del joven rico (cf. Mc 10, 17-39) es la llamada que hoy siento dirigida a mí… por mĆ”s que la llevo dentro desde hace mucho tiempo, pero sin atreverme nunca a responder. Desde hace aƱos querĆ­a decir que sĆ­ a JesĆŗs, pero no lo hacĆ­a sino tĆ­midamente y sólo por dentro. Y mientras demoraba la respuesta verdadera, esa que compromete la vida, usaba todos los talentos que la infinita bondad de nuestro Dios me habĆ­a regalado, pero los empleaba para mi propia gloria y para acumular riquezas en este mundo. Me apropiaba de los dones recibidos buscando sólo mi propio interĆ©s. Y me engaƱaba a mĆ­ misma porque lejos de hacerme feliz esa actitud sólo me provocaba un vacĆ­o cada vez mĆ”s creciente. Ciertamente, mi meta no era otra que lo que la sociedad me enseñó desde mi niƱez: estudiar, posicionarme con un trabajo bien remunerado, casarme y tener hijos.Ā La idea de servir al SeƱor estaba lejos de mis pensamientos: me habĆ­a hecho un dios a mi medida que debĆ­a servirme a mĆ­ y ajustarse a mis objetivos y ambiciones.

AsĆ­, autoproclamada ā€œbuena católicaā€ por mi asistencia fĆ­sica a la eucaristĆ­a dominical, pero enorgullecida por la gloria, poder y dinero que iba obteniendo, mi alma se iba construyendo un lugar privilegiado en el abismo del sinsentido de una vida encerrada en el egoĆ­smo.Ā No encuentro palabras para describir el estado tan deplorable en el cual se encontraba mi alma mientras me engaƱaba a mĆ­ misma, convencida de que complacĆ­a a Dios. DespuĆ©s de todo, pensaba que algo debĆ­a estar haciendo bien: yo me esforzaba y veĆ­a recompensa. Ahora me pregunto: ĀæCómo he podido estar tan confundida todos estos aƱos? No era Dios quien me estaba dando la gloria de la tierra sino el prĆ­ncipe de este mundo quien me estaba engaƱando sin yo saberlo. Mientras tanto, el Dios misericordioso lo permitió para mi propio bien. He necesitado experimentar estas tinieblas y el poder desgarrador del mundo para apreciar mĆ”s la vida de la fe y el Evangelio de Cristo. El sufrimiento que comporta seguir a los Ć­dolos del mundo me ha preparado para renunciar a ellos y volverme al SeƱor en una ofrenda completa de mi vida.

He vivido 12 aƱos ā€œtriunfandoā€ segĆŗn los parĆ”metros del mundo: tengo tĆ­tulos de la prestigiosa Universidad de Stanford, he fundado unaĀ startupĀ en Silicon Valley que ha adquirido una Fortune 100 y con tan sólo 34 aƱos he llegado a ser socia en Deloitte. Yo le decĆ­a al SeƱor: Mira lo bien que he aprovechado tus talentos. Pero sintiendo un profundo conocimiento de la suciedad de mi alma, me percatĆ© de mi mal entendimiento con respecto a la ansiada ā€œperfecciónā€ que buscaba en las cosas del mundo, y cuĆ”nto mĆ”s me acercaba a ella, mĆ”s me alejaba de la verdadera: la perfección del alma que consiste en hacer la voluntad de Dios, verdadera plenitud para la que hemos sido creados.

Hundida en mi miseria, sin saber quĆ© hacer con todos mis pecados he comprendido que el SeƱor lo perdona todo porque Ɖl es todo bondad y misericordia. Ahora quiero dejarlo todo por seguir a este Dios que ha conquistado mi corazón. Es una deuda de amor lo que vivo… aunque sĆ© que por mi parte esa deuda siempre estarĆ” por saldar.Ā Quiero que el SeƱor sea mi Ćŗnico Dios, y no el dinero. No puedo servir a dos seƱores.Ā El SeƱor, nuestro Dios, es el Ćŗnico SeƱor; y me llama a amarle con todo mi ser.

La inquietud de mi alma me ha llevado a buscar la Voluntad de Dios en comunidades católicas, en voluntariados, hasta planeĆ© fundar una ONG…, pero no encontraba la Paz en ninguno de estos proyectos. Ahora, secundando la llamada a ofrecerme al SeƱor en la vida consagrada contemplativa, he encontrado la Paz del corazón.Ā Creo que desde estaĀ vocaciónĀ podrĆ© ayudar a tantos que buscan a Dios sin saber dónde y cómo encontrarlo. La Iglesia y la Comunidad de Monjas contemplativas que me acogen me regalan un hogar donde vivir con sencillez evangĆ©lica el seguimiento de Cristo en fraternidad. Soy consciente de que es un gran riesgo el que corro dejĆ”ndolo todo para entrar en un Monasterio… pero la vida vale la pena cuando se arriesga en la bĆŗsqueda del Bien. Y ā€œsĆ© de quiĆ©n me he fiadoā€ (2Tim 1, 12).

Por ello he tomado la decisión mĆ”s importante y al mismo tiempo mĆ”s sencilla de mi vida. He decidido, sin ningĆŗn remordimiento, dejar de invertir en mi futuro terrenal y empezar a invertir en mi futuro para la vida eterna. Puesto que dejo el mundo para servir y hacer la Voluntad de Dios, tengo la certeza de que el SeƱor misericordioso suplirĆ” con creces mi falta con aquellos a quienes estoy dejando por Ɖl.Ā No dejo el mundo, propiamente, sino lo mundano.Ā Y quiero entregar mi vida enĀ oraciónĀ y ofrenda por todos aquellos a quienes Dios ama.

Quiero terminar pidiendo perdón a quienes haya podido hacer sufrir en estos años o por los que se puedan ver perjudicados de alguna manera por esta decisión vocacional. Os agradezco que recéis por mí; yo rezaré por todos.

”Bendito y alabado sea por siempre el Señor!

Montse