(ACI) El Papa Francisco afirmĂł que la “melancolĂa negativa” ante un ser querido fallecido que lleva a pensar que “todo termina con la muerte” es “un sentimiento alejado de la fe”.
Se trata de un sentimiento “que se añade al miedo humano de tener que morir” y del que, reconoció, “nadie puede decir que es completamente inmune”.
Por ello, “ante el enigma de la muerte”, invitó a todos, también a los creyentes, a “convertirse continuamente”.
En su homilĂa, el Papa reflexionĂł sobre las palabras de JesĂşs: “Yo soy la resurrecciĂłn y la vida: el que cree en mĂ, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mĂ no morirá para siempre”.
Francisco explicó que esa revelación de Cristo interpela a todos: “Estamos llamados a creer en la resurrección no como una especie de espejismo en el horizonte, sino como algo que está presente y nos involucra misteriosamente ya desde ahora”.
Sin embargo, esa fe en la resurrección no quita importancia al “desconcierto” humano que se experimenta ante la muerte. El mismo Cristo, recordó el Papa, ante la muerte de su amigo Lázaro, “no sólo no ocultó su sentimiento, sino que incluso se echó a llorar”.
El Santo Padre insistió en que “al rezar por los cardenales y obispos que han fallecido durante este último año, pedimos al Señor que nos ayude a considerar su parábola existencial de la manera correcta”.
Por esta razĂłn, “ante el enigma de la muerte, incluso el creyente debe convertirse continuamente. Cada dĂa estamos llamados a ir más allá de la imagen que instintivamente tenemos de la muerte como aniquilaciĂłn total de una persona; a trascender lo evidente, los pensamientos sistemáticos y obvios, las opiniones comunes, a encomendarnos enteramente al Señor”.
“Recordemos, pues, con gratitud el testimonio de los cardenales y obispos difuntos que vivieron en la fidelidad a la voluntad divina; recemos por ellos, tratando de seguir su ejemplo”, concluyĂł el Papa Francisco su homilĂa.

