El Papa Francisco reflexiona sobre la fiesta de la Ascensión en el coronavirus

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(ACI) El Papa Francisco invitó a vivir la fiesta de la Ascensión del SeƱor en ā€œestos tiempos inimaginablesā€, causados por la pandemia de coronavirus, como una celebración ā€œmĆ”s rica de sugerencias para el camino y la misión de cada uno de nosotros y de toda la Iglesiaā€.

En el mensaje que el Pontífice envió este 21 de mayo a los miembros de Obras Misionales Pontificias (OMP), cuya asamblea general anual se debió cancelar por causa de la pandemia de coronavirus, Francisco reflexionó sobre la fiesta de la Ascensión.

El Santo Padre recordó que ā€œcelebramos la Ascensión como una fiesta y, sin embargo, en ella se conmemora la despedida de JesĆŗs de sus discĆ­pulos y de este mundo. El SeƱor asciende al Cielo y la liturgia oriental narra el estupor de los Ć”ngeles al ver a un hombre que con su cuerpo sube a la derecha del Padreā€, resaltó.

Sin embargo, ā€œcuando Cristo los dejó, en vez de quedarse tristes, volvieron a JerusalĆ©n ā€˜con gran alegrĆ­a’, como escribe Lucas. SerĆ­a extraƱo que no hubiera ocurrido nada. En efecto, JesĆŗs ya les habĆ­a prometido la fuerza del EspĆ­ritu Santo, que descenderĆ­a sobre ellos en PentecostĆ©sā€.

La venida del EspĆ­ritu Santo ā€œes el milagro que cambió las cosas. Y ellos cobraron seguridad, porque confiaron todo al SeƱor. Estaban llenos de alegrĆ­a. Y la alegrĆ­a en ellos era la plenitud de la consolación, la plenitud de la presencia del SeƱorā€.

El Papa tambiĆ©n explica que San Pablo, en su carta a los GĆ”latas, seƱala que ā€œla plenitud del gozo de los apóstoles no es el efecto de unas emociones que satisfacen y alegran. Es un gozo desbordante que se puede experimentar solamente como fruto y como don del EspĆ­ritu Santoā€.

ā€œRecibir el gozo del EspĆ­ritu Santo es una gracia. Y es la Ćŗnica fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el SeƱorā€, apuntó el Papa Francisco.

El misterio de la Ascensión, ā€œjunto con la efusión del EspĆ­ritu en PentecostĆ©s, imprime y confiere para siempre a la misión de la Iglesia su rasgo genĆ©tico mĆ”s Ć­ntimo: el de ser obra del EspĆ­ritu Santo y no consecuencia de nuestras reflexiones e intencionesā€.

ā€œY este es el rasgo que puede hacer fecunda la misión y preservarla de cualquier presunta autosuficiencia, de la tentación de tomar como rehĆ©n la carne de Cristo que asciende al Cielo para los propios proyectos clericales de poderā€, concluyó su reflexión el Papa Francisco.