(Portaluz) En el video que puedes activar al final del texto, la joven francesa Pauline comienza su relato mencionando haber nacido en una familia católica, disfrutando desde niƱa el rezar y cultivar una relación personal con JesĆŗs. Pero que esta realidad cambió, cuando en sĆ©ptimo grado se mudaron a un pueblo cerca de ParĆs.
Sin referirse a las posibles causas de ese cambio, solo menciona que para ella la religión comenzó a ser algo que practicaba solo para encajar en un molde. āFinalmente creer en Dios ya no era una fuente de alegrĆa, sino algo para integrarse y ser parte de una comunidadā, puntualiza.
Interpretaba un papel
Al mismo tiempo, dice Pauline, comenzó a sufrir por una transformación anĆmica, que se manifestaba en una profunda inquietud psicoemocional. Esta sensación se fue tornando habitual, hasta el punto de sentir -dice- que interpretaba un papel de alguien que no era ella misma.
āEsta alteración se acentuó mucho, hasta que en la secundaria empecĆ© a tener fuertes ataques de pĆ”nico. Estaba en una profunda soledad porque no se lo decĆa a mis padres, pues sentĆa que aĆŗn no encajaba con quien debĆa ser. Finalmente, durante las vacaciones de Navidad las crisis se intensificaron, asĆ es que hablĆ© con mis padres sobre ello. EmpecĆ© a consultar, recibĆ recetas, medicamentos y aĆŗn asĆ no mejoraba. En abril tuve que ser ingresada en un hospital psiquiĆ”trico porque las crisis habĆan aumentado mucho y estaba fuera de controlā.
SentĆ la mano de Dios Padre que vino a recogerme
Esta hospitalización la recuerda Pauline como un gran shock porque fue como si esa burbuja en la que sentĆa estaba encerrada, esa burbuja católica⦠āexplotó completamente y me encontrĆ© frente a jóvenes que eran tan diferentes a mĆ y que no creĆan en Dios en absoluto; encontrĆ© anorĆ©xicos y jóvenes que tenĆan muchas adicciones. Era realmente un mundo diferenteā.
Pero serĆa precisamente en esta noche oscura, cuando mĆ”s sola creĆa encontrarse, que tendrĆa una experiencia de Dios como jamĆ”s la imaginó. De hecho, este crucial momento le ocurrió durante una evaluación ante el psiquiatra en la cual tuvo un nuevo ataque de pĆ”nico. āFue un profundo momento de conversión. Al principio estaba bastante estresada, pero, mientras experimentaba la angustia, sentĆ como si la mano de Dios viniera a tomarme cuando sentĆa que me caĆa sin remedio. AllĆ sentĆ la mano de Dios Padre, que venĆa a recogerme; era una gran certeza, sentĆ la presencia de Diosā.
Cristo unido a mĆ
Hoy, mirando en retrospectiva aquella hospitalización, aunque fue muy dura en ese momento, la valora pues āfue un punto de inflexión en mi vida, en mi relación con Cristo; porque Cristo se convirtió en alguien para mĆā, seƱala Pauline.
Regresaron -aƱade esta joven- las alegrĆas de su fe, como cuando era una niƱa. Y aunque ha continuado teniendo algunas crisis de ansiedad, gracias a esta fe viva, no la inmovilizan. āLas vivo de manera diferente porque siento la presencia de Dios que estĆ” ahĆ y su mano me tranquiliza. Y de hecho tengo incluso la certeza de que es a travĆ©s de esta debilidad, es a travĆ©s de esta herida, esta herida abierta de angustia que Cristo ha venido a unirse a mĆ, que Ćl vino, que entró para realmente venir a mi encuentro. Cristo para mĆ es lo que mĆ”s desea mi corazón, es para lo que estoy hecha, es a lo que tiendo, es el camino y la meta de mi vidaā.

