En escrito sobre Iglesia y abusos, Benedicto XVI afirma que solución es volver a Dios

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

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(ACI) En un escrito titulado ā€œLa Iglesia y el escĆ”ndalo del abuso sexualā€, el Papa EmĆ©rito Benedicto XVI propuso tres caminos esenciales para hacer frente a la crisis generada por estos crĆ­menes cometidos por algunos miembros del clero, siendo el primero volver a Dios.

El texto fue publicado ayer 10 de abril y en este Benedicto XVI explicó que el primer elemento es volver a Dios, vivir nuevamente reconociendo que Ɖl es la base de la vida humana.

ā€œPrimero, sugerirĆ­a lo siguiente: si realmente quisiĆ©ramos resumir muy brevemente el contenido de la fe como estĆ” en la Biblia, tendrĆ­amos que hacerlo diciendo que el SeƱor ha iniciado una narrativa de amor con nosotros y quiere abarcar a toda la creación en ella. La forma de pelear contra el mal que nos amenaza a nosotros y a todo el mundo, solo puede ser, al final, que entremos en este amorā€.

El Papa EmĆ©rito alertó luego que ā€œuna sociedad sin Dios –una sociedad que no lo conoce y que lo trata como no existente– es una sociedad que pierde su medida. En nuestros dĆ­as fue que se acuñó la frase de la muerte de Dios. Cuando Dios muere en una sociedad, se nos dijo, esta se hace libreā€.

En realidad, precisó, ā€œla muerte de Dios en una sociedad tambiĆ©n significa el fin de la libertad porque lo que muere es el propósito que proporciona orientación, dado que desaparece la brĆŗjula que nos dirige en la dirección correcta que nos enseƱa a distinguir el bien del malā€.

ā€œLa sociedad occidental es una sociedad en la que Dios estĆ” ausente en la esfera pĆŗblica y no tiene nada que ofrecerle. Y esa es la razón por la que es una sociedad en la que la medida de la humanidad se pierde cada vez mĆ”s. En puntos individuales, de pronto parece que lo que es malo y destruye al hombre se ha convertido en una cuestión de rutinaā€, lamentó.

Ese, destacó Benedicto XVI, ā€œes el caso con la pedofilia. Se teorizó solo hace un tiempo como algo legĆ­timo, pero se ha difundido mĆ”s y mĆ”s. Y ahora nos damos cuenta con sorpresa de que las cosas que les estĆ”n pasando a nuestros niƱos y jóvenes amenazan con destruirlos. El hecho de que esto tambiĆ©n pueda extenderse en la Iglesia y entre los sacerdotes es algo que nos debe molestar de modo particularā€.

ā€œĀæPor quĆ© la pedofilia llegó a tales proporciones? Al final de cuentas, la razón es la ausencia de Dios. Nosotros, cristianos y sacerdotes, tambiĆ©n preferimos no hablar de Dios porque este discurso no parece ser prĆ”cticoā€, expresó en su texto publicado el 10 de abril.

Actualmente, lamentó Benedicto XVI, ā€œDios es visto como la preocupación partidaria de un pequeƱo grupo y ya no puede ser un principio guĆ­a para la comunidad como un todo. Esta decisión se refleja en la situación de Occidente, donde Dios se ha convertido en un asunto privado de una minorĆ­aā€.

Por ello, ā€œuna tarea primordial, que tiene que resultar de las convulsiones morales de nuestro tiempo, es que nuevamente comencemos a vivir por Dios y bajo Ɖl. Por encima de todo, nosotros tenemos que aprender una vez mĆ”s a reconocer a Dios como la base de nuestra vida en vez de dejarlo a un lado como si fuera una frase no efectivaā€.

En la teologĆ­a, subrayó el Papa EmĆ©rito, ā€œDios siempre se da por sentado como un asunto de rutina, pero en lo concreto uno no se relaciona con Ɖl. El tema de Dios parece tan irreal, tan expulsado de las cosas que nos preocupan y, sin embargo, todo se convierte en algo distinto si no se presupone sino que se presenta a Dios. No dejĆ”ndolo atrĆ”s como un marco, sino reconociĆ©ndolo como el centro de nuestros pensamientos, palabras y accionesā€.

Un segundo elemento propuesto por Benedicto XVI es de la protección de la celebración de la Misa, de la Eucaristía.

Actualmente, indicó Joseph Ratzinger, ā€œla caĆ­da en la participación de las celebraciones eucarĆ­sticas dominicales muestra lo poco que los cristianos de hoy saben sobre apreciar la grandeza del don que consiste en Su Presencia realā€.

AdemĆ”s, precisó, ā€œla EucaristĆ­a se ha convertido en un mero gesto ceremonial cuando se da por sentado que la cortesĆ­a requiere que sea ofrecido en celebraciones familiares o en ocasiones como bodas y funerales a todos los invitados por razones familiaresā€.

Asimismo, ā€œla forma en la que la gente simplemente recibe el SantĆ­simo Sacramento en la comunión como algo rutinario muestra que muchos la ven como un gesto puramente ceremonialā€.

Por lo tanto, subrayó el Papa EmĆ©rito, ā€œse requiere, primero que nada, la renovación de la fe en la realidad de que Jesucristo se nos es dado en el SantĆ­simo Sacramentoā€.

El tercer elemento propuesto por Joseph Ratzinger es recobrar el sentido del misterio de la Iglesia, a la que actualmente se considera un aparato político y no el lugar donde estÔn todos los medios para la salvación.

ā€œHoy la Iglesia es vista ampliamente solo como una especie de aparato polĆ­tico. Se habla de ella casi exclusivamente en categorĆ­as polĆ­ticas y esto se aplica incluso a obispos que formulan su concepción de la Iglesia del maƱana casi exclusivamente en tĆ©rminos polĆ­ticosā€.

ā€œLa crisis, causada por los muchos casos de abusos de clĆ©rigos, nos hace mirar a la Iglesia como algo casi inaceptable que tenemos que tomar en nuestras manos y rediseƱar. Pero una Iglesia que se hace a sĆ­ misma no puede constituir esperanzaā€, explicó Benedicto XVI.

El Papa EmĆ©rito refirió que actualmente ā€œla acusación contra Dios es sobre todo menosprecio de Su Iglesia, como algo malo en su totalidad y por lo tanto nos disuade de ella. La idea de una Iglesia mejor, hecha por nosotros mismos, es de hecho una propuesta del demonio, con la que nos quiere alejar del Dios viviente usando una lógica mentirosa en la que fĆ”cilmente podemos caerā€.

ā€œIncluso hoy la Iglesia no estĆ” hecha solo de malos peces y mala hierba. La Iglesia de Dios tambiĆ©n existe hoy, y hoy es ese mismo instrumento a travĆ©s del cual Dios nos salvaā€, aƱadió.

Por todo esto, reflexionó el Papa EmĆ©rito Benedicto XVI, ā€œes muy importante oponerse con toda la verdad a las mentiras y las medias verdades del demonio: sĆ­, hay pecado y mal en la Iglesia, pero incluso hoy existe la Santa Iglesia, que es indestructibleā€.

ā€œEl hoy de la Iglesia es mĆ”s que nunca una Iglesia de mĆ”rtires y por ello un testimonio del Dios viviente. Si miramos a nuestro alrededor y escuchamos con un corazón atento, podremos hoy encontrar testigos en todos lados, especialmente entre la gente ordinaria, pero tambiĆ©n en los altos rangos de la Iglesia, que se alzan por Dios con sus vidas y su sufrimientoā€.

Finalmente, Benedicto XVI destacó en este punto que ā€œuna de las grandes y esenciales tareas de nuestra evangelización es, hasta donde podamos, establecer hĆ”bitats de fe y, por encima de todo, encontrarlos y reconocerlosā€.

El origen de la crisis

El Papa Emérito también se refirió en su reflexión a la revolución sexual de la década de 1960, su influencia en la Iglesia y en la vida de seminaristas y sacerdotes, como uno de los orígenes de la crisis.

ā€œEntre las libertades por las que la Revolución de 1968 peleó estaba la libertad sexual total, una que ya no tuviera normasā€, escribió el Papa EmĆ©rito. AdemĆ”s, ā€œparte de la fisionomĆ­a de la Revolución del 68 fue que la pedofilia tambiĆ©n se diagnosticó como permitida y apropiadaā€.

La influencia de esta realidad en la Iglesia generó un ā€œextenso colapso de las siguientes generaciones de sacerdotes en aquellos aƱos y un gran nĆŗmero de laicizacionesā€.

Otro aspecto que contribuyó con la crisis fue el colapso de la teologĆ­a moral católica que ā€œdejó a la Iglesia indefensa ante estos cambios en la sociedadā€.

El colapso de la teologĆ­a moral hizo que se creyera que ā€œya no podĆ­a haber nada que constituya un bien absoluto, ni nada que fuera fundamentalmente malo; (podĆ­a haber) solo juicios de valor relativos. Ya no habĆ­a bien (absoluto), sino solo lo relativamente mejor o contingente en el momento y en circunstanciasā€.

Uno de los primeros en combatir esta situación fue el Papa San Juan Pablo II con dos grandes obras: El Catecismo de la Iglesia Católica en 1992 y la encíclica Veritatis splendor (El esplendor de la verdad) publicada un año después.

Benedicto XVI resalta que, a pesar de las oposiciones de diversos teólogos como el de influyente alemĆ”n Franz Bƶckle que murió en 1991 y que ya no pudo oponerse al texto como dijo que harĆ­a, ā€œla encĆ­clica fue publicada el 6 de agosto de 1993 y efectivamente incluĆ­a la determinación de que habĆ­a acciones que nunca pueden ser buenasā€.

ā€œEl Papa (Juan Pablo II) era totalmente consciente de la importancia de esta decisión en ese momento y para esta parte del texto consultó nuevamente a los mejores especialistas que no tomaron parte en la edición de la encĆ­clica. Ɖl sabĆ­a que no debĆ­a dejar duda sobre el hecho que la moralidad de balancear los bienes debe tener siempre un lĆ­mite Ćŗltimo. Hay bienes que nunca estĆ”n sujetos a concesionesā€.

ā€œHay valores que nunca deben ser abandonados por un valor mayor e incluso sobrepasar la preservación de la vida fĆ­sica. Existe el martirio. Dios es mĆ”s, incluida la sobrevivencia fĆ­sica. Una vida comprada por la negación de Dios, una vida que se base en una mentira final, no es vidaā€, subrayó el Papa EmĆ©rito.

Puede leer el texto completo de Benedicto XVIĀ AQUƍ.