Estas son las tres dimensiones del Adviento, segĂșn el Papa Francisco

31 Jul, 2025 | Sin categorĂ­a

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(ACI) Pasado, futuro y presente son las tres dimensiones del tiempo de Adviento, segĂșn explicĂł el Papa Francisco en la Misa celebrada este lunes 3 de diciembre en la Casa Santa Marta.

SegĂșn señalĂł, el orden de estas tres dimensiones no es casual, sino que tiene una justificaciĂłn evangĂ©lica. AsĂ­ se puede contemplar en el Evangelio del dĂ­a, de San Mateo, en el que un centuriĂłn romano se acerca a JesĂșs en CafarnaĂșm para pedirle que cure a su siervo, que padecĂ­a una parĂĄlisis.

Ante la voluntad de JesĂșs de acudir a su casa para ver a su criado, el centuriĂłn le detiene diciĂ©ndole que no es digno de recibirle en su casa, y con solo una palabra podrĂĄ curarle. Sin embargo, el Papa explicĂł que JesĂșs, con su venida, “purifica el espĂ­ritu”.

Es de esa purificaciĂłn de donde surgen las tres dimensiones del Adviento. La primera, el pasado, “la purificaciĂłn de la memoria”. Recordar que “ha nacido el Señor, el Redentor que vino para salvarnos”.

En este sentido, advirtiĂł del peligro de “mundanizar la Navidad”. “SĂ­, tenemos la fiesta
”, y estĂĄ el peligro de que “la fiesta impida la contemplaciĂłn del Nacimiento y se convierta en una fiesta mundana” en vez de “una fiesta de familia con JesĂșs en el centro”.

La gente entonces se pierde “en las compras, los regalos, esto, lo otros
, y el Señor se queda ahĂ­, olvidado”. Por eso, este perĂ­odo de Adviento es necesario “para purificar la memoria de aquel tiempo pasado, de aquella dimensiĂłn”.

Futuro, la segunda dimensiĂłn, la esperanza, “la purificaciĂłn de la esperanza”, el prepararse “para el encuentro definitivo con el Señor”.

“Porque el Señor regresarĂĄ. Y volverĂĄ a preguntarnos: ‘¿CĂłmo ha ido tu vida?’. SerĂĄ un encuentro personal, un encuentro personal con el Señor. Hoy lo tenemos en la EucaristĂ­a y no podemos tener un encuentro asĂ­, personal, como en la Navidad de hace 2000 años: tenemos la memoria de aquello. Pero cuando Él regrese, tendremos ese encuentro personal”. Por lo tanto: “Hay que purificar la esperanza”.

Por Ășltimo, el PontĂ­fice exhortĂł a cultivar la dimensiĂłn cotidiana de la fe, la fe en el dĂ­a a dĂ­a, eclipsada por las muchas preocupaciones de la vida sin recordar que Dios es “el Dios de las sorpresas”.

Esa tercera dimensiĂłn del Adviento, la dimensiĂłn del presente, “es la del dĂ­a a dĂ­a”. Consiste en “purificar la vigilancia. Vigilancia y oraciĂłn son dos palabras para el Adviento, porque el Señor vino en la historia a BelĂ©n, y vendrĂĄ, en el fin del mundo y en el fin de la vida de cada uno de nosotros”.

No obstante, finalizĂł el Papa, el Señor “tambiĂ©n viene cada dĂ­a, en cada momento, a nuestros corazones, por medio de la inspiraciĂłn del EspĂ­ritu Santo”.

Evangelio comentado por el Papa Francisco:

Mateo 8:5-11

5 Al entrar en CafarnaĂșm, se le acercĂł un centuriĂłn y le rogĂł

6 diciendo: «Señor, mi criado yace en casa paralítico con terribles sufrimientos.»

7 DĂ­cele JesĂșs: «Yo irĂ© a curarle.»

8 Replicó el centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedarå sano.

9 Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: «Vete», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace.»

10 Al oĂ­r esto JesĂșs quedĂł admirado y dijo a los que le seguĂ­an: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie una fe tan grande.

11 Y os digo que vendrĂĄn muchos de oriente y occidente y se pondrĂĄn a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el reino de los Cielos.