El Papa Francisco propone 3 pasos para descubrir la vocación

31 Jul, 2025 | Sin categorĆ­a

COMPARTE

(ACI).- En un mensaje dirigido a Obispos, sacerdotes, consagrados y fieles de todo el mundo con motivo de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrarĆ” el próximo 22 de abril de 2018, el Papa Francisco recordó que ā€œnuestra vida y nuestra presencia en el mundo son fruto de una vocación divinaā€ y por eso es necesario un proceso de discernimiento que ayude a descubrirla.

En el marco de la XV Asamblea General Ordinaria del SĆ­nodo de los Obispos dedicada a los jóvenes, ā€œen particular a la relación entre los jóvenes, la fe y la vocaciónā€, que se celebrarĆ” en el próximo mes de octubre, el PontĆ­fice reflexionó sobre tres conceptos: escucha, discernimiento y vida.

ā€œEn la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace tambiĆ©n instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidadā€, seƱaló el Santo Padre.

Escuchar

Francisco afirmó que ā€œla llamada del SeƱor no es tan evidente como todo aquello que podemos oĆ­r, ver o tocar en nuestra experiencia cotidianaā€. Destacó que ā€œDios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. AsĆ­ puede ocurrir que su voz quede silenciada por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazónā€.

Por ello, es necesario ā€œprepararse para escuchar con profundidad su Palabra y la vida, prestar atención a los detalles de nuestra vida diaria, aprender a leer los acontecimientos con los ojos de la fe, y mantenerse abiertos a las sorpresas del EspĆ­rituā€.

El PontĆ­fice explicó que para poder escuchar esa llamada del SeƱor hay que abrirse, salir de uno mismo. ā€œSi permanecemos encerrados en nosotros mismos, en nuestras costumbres y en la apatĆ­a de quien desperdicia su vida en el cĆ­rculo restringido del propio yo, no podremos descubrir la llamada especial y personal que Dios ha pensado para nosotros, perderemos la oportunidad de soƱar a lo grande y de convertirnos en protagonistas de la historia Ćŗnica y original que Dios quiere escribir con nosotrosā€.

Ahora bien, reconoció que esa actitud de escucha, ā€œes hoy cada vez mĆ”s difĆ­cil, inmersos como estamos en una sociedad ruidosa, en el delirio de la abundancia de estĆ­mulos y de información que llenan nuestras jornadasā€. Por ello invitó a la contemplación, a ā€œreflexionar con serenidad sobre los acontecimientos de nuestra vida y llevar a cabo un fecundo discernimiento, confiados en el diligente designio de Dios para nosotrosā€.

Discernir

ā€œCada uno de nosotros –explicó el Papa Francisco– puede descubrir su propia vocación sólo mediante el discernimiento espiritualā€. Insistió en que ā€œla vocación cristiana siempre tiene una dimensión profĆ©ticaā€.

Afirmó que ā€œhoy tenemos mucha necesidad del discernimiento y de la profecĆ­a; de superar las tentaciones de la ideologĆ­a y del fatalismo y descubrir, en la relación con el SeƱor, los lugares, los instrumentos y las situaciones a travĆ©s de las cuales Ɖl nos llama. Todo cristiano deberĆ­a desarrollar la capacidad de ā€˜leer desde dentro’ la vida e intuir hacia dónde y quĆ© es lo que el SeƱor le pide para ser continuador de su misiónā€.

Vivir

En el mensaje, Francisco destacó la necesidad de asumir la vocación, una vez descubierta, sin rezagarse: ā€œĀ”La vocación es hoy! Ā”La misión cristiana es para el presente! Y cada uno de nosotros estĆ” llamado (a la vida laical, en el matrimonio; a la sacerdotal, en el ministerio ordenado, o a la de especial consagración) a convertirse en testigo del SeƱor, aquĆ­ y ahoraā€.

ā€œEl SeƱor sigue llamando hoy para que le sigan –aseguró–. No podemos esperar a ser perfectos para responder con nuestro generoso ā€˜aquĆ­ estoy’, ni asustarnos de nuestros lĆ­mites y de nuestros pecados, sino escuchar su voz con corazón abierto, discernir nuestra misión personal en la Iglesia y en el mundo, y vivirla en el hoy que Dios nos daā€.