Evangelio del día

Viernes de la 5ª semana de Pascua. Feria.- 23-05-2025.

23 May, 2025 | EVANGELIO

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“Éste es mi mandamiento: Que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”

Evangelio según S. Juan 13, 16-20

Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. En verdad, en verdad os digo: El que recibe a quien yo envíe, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado».

[divider link=»» target=»_blank» layout=»2″ color=»»] Meditación sobre el Evangelio [/divider]

«Mi mandamiento es que os améis los unos a los otros».

Todos sus deseos, todas sus imposiciones, las concreta, las sintetiza en un singular: «Mi mandamiento». Estaba diciendo que era indispensable guardar sus mandamientos; al determinarlos halla su sabiduría una fórmula que los encierra: «Amaos los unos a los otros».

Lo había predicado mil veces. En el sermón de la montaña, pauta de su predicación, lo hizo constar. La ley y los profetas que fueron con mil páginas vuestra moral y ascética, quedan sustituidos por una sentencia, destilados, decantados, en una celestial prescripción: «Haced a los demás lo que quisiereis que hagan con vosotros». Jesús no varía, no progresa, es siempre el mismo.

Sus mandatos son que amemos al prójimo. El Padre se  puso a sí mismo como dechado a Jesús. Díjole: Como yo te amo, ámalos. Ahora Jesús se ofrece como dechado a nosotros: Me habéis conocido; pues bien, como yo os amo, amaos. Estos son mis mandamientos. Habéis de llegar al amor más grande, hasta dar la vida. Como yo. Tened tanto amor como no se tiene en el mundo, como más no se puede tener.

Si hacéis esto seréis mis amigos, continuaréis siendo mis amados, permaneceréis en mi amor. Yo tomé la iniciativa, empecé a amaros, porque quise; así, no os traté como a siervos sino como a amigos entrañables. La prueba es que os contaba mis intimidades y os comunicaba cuanto sabía; confidencias del Padre eran mi tesoro. Como me quería, me daba; lo que el Padre me daba, yo os lo refería; para que igualmente poseyerais el tesoro. Ahora es necesario que esa amistad en que os metí, la mantengáis; manteneos en ella, correspondiendo.

Yo comencé ¡y qué generosamente!, fui yo quien os elegí, soñando que produciríais frutos conmigo, como el sarmiento en la vid; que constantemente los produjerais, caridad permanente y duradera, gozo del Padre. Soñaba que, orgulloso el Padre con sus sarmientos atiborrados de racimos, con sus hijos repletos de caridad, estaría tan enamorado de vosotros que cualquier cosa que pidieseis os la daría. Le diríais: Jesús nos dijo que fuéramos así y lo somos; que acudiéramos a ti y acudimos. En su nombre venimos. ¡Todo os lo dará!

Por tanto, no olvidéis que esto es lo que os mando, que os améis mutuamente.


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