Un buen día, un grupo de «locos» fascinados por la vida contemplativa se dieron cuenta de que tenían algo importante que hacer: conectar la oración y el trabajo que «se esconden» tras los muros de monasterios y conventos con el mundo «real».
De ahí surgió Fundación Contemplare, que no para de tender puentes y vías de encuentro para mantener con vida el pulmón espiritual de nuestra sociedad. «Sin él, no podríamos respirar».
No te pierdas la entrevista con Alejandra Salinas, directora de Contemplare, «el amazon de la vida monástica». Alejandra asegura, además, que «la realidad de las vocaciones contemplativas no es tan negra como la pintan».


