La penitencia interior es el dinamismo del «corazón contrito» movido por la gracia divina a responder al amor misericordioso de Dios. Implica el dolor verdadero y rechazo de los pecados cometidos, el firme propósito de no pecar más, y la confianza en la ayuda de Dios.
Porque Dios se conmueve ante nuestro arrepentimiento.
«Un corazón quebrantado y humillado, Tú no lo desprecias» (del Salmo 51).
La penitencia interior es la puerta hacia una vida nueva que se alimenta de la esperanza en la misericordia divina.
Conviértenos Señor y nos convertiremos» (san Agustín).
Seguimos aprendiendo sobre los sacramentos y la espiritualidad católica a través del Compendio del Catecismo de la Iglesia explicado por el obispo de Orihuela-Alicante, monseñor José Ignacio Munilla.


