Las 3 llamadas que Dios te hace a lo largo de la vida, segĂșn el Papa

18 Ene, 2021 | Ángelus, PAPA FRANCISCO, VIDEOS

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(ACI) El Papa Francisco presidiĂł este domingo 17 de enero el rezo del Ángelus dominical y explicĂł cuĂĄles son las 3 llamadas que JesĂșs hace a cada uno a lo largo de la Vida: la llamada a la vida, la llamada a la fe y la llamada a un estado de vida particular.

Desde el Palacio Apostólico del Vaticano, el Pontífice explicó que cada una de esas llamadas “es una iniciativa de su amor”.

La primera llamada de Dios es a la vida. “Con ella nos constituye como personas; es una llamada individual, porque Dios no hace las cosas en serie”.

DespuĂ©s “Dios nos llama a la fe y a formar parte de su familia, como hijos de Dios”.

Y, finalmente, “Dios nos llama a un estado de vida particular: a darnos a nosotros mismos en el camino del matrimonio, en el del sacerdocio o en el de la vida consagrada”.

El Papa explicó que esas llamadas “son maneras diferentes de realizar el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros, que es siempre un plan de amor. Y la alegría más grande para cada creyente es responder a esta llamada, a entregarse completamente al servicio de Dios y de sus hermanos”.

“Frente a la llamada del Señor, que puede llegar a nosotros de mil maneras, tambiĂ©n a travĂ©s de personas, de acontecimientos, tanto alegres como tristes, nuestra actitud a veces puede ser de rechazo, porque nos parece que contrasta con nuestras aspiraciones; o de miedo, porque la consideramos demasiado exigente e incĂłmoda. Pero la llamada de Dios es amor, y a ella se responde solo con amor”.

El Santo Padre expuso esta enseñanza a partir del Evangelio de este segundo domingo del Tiempo Ordinario, donde se presenta “el encuentro de JesĂșs con sus primeros discĂ­pulos”.

“La escena se desarrolla en el rĂ­o JordĂĄn, el dĂ­a despuĂ©s del bautismo de JesĂșs. Es precisamente Juan Bautista el que señala el MesĂ­as a dos de ellos con estas palabras: ‘¡He ahĂ­ el Cordero de Dios!’”.

Aquellos dos discĂ­pulos, “fiĂĄndose del testimonio del Bautista, siguen a JesĂșs que se da cuenta y pregunta: ‘¿QuĂ© buscĂĄis?’, y ellos le preguntan: ‘Maestro, ÂżdĂłnde vives?’. JesĂșs no contesta: ‘Vivo en CafarnaĂșn o en Nazaret’, sino que dice: ‘Venid y lo verĂ©is’. No es una tarjeta de visita, sino la invitaciĂłn a un encuentro”.

“Los dos lo siguen y se quedan con Ă©l esa tarde. No es difĂ­cil imaginarlos sentados, haciĂ©ndole preguntas y sobre todo escuchĂĄndolo, sintiendo que sus corazones se encienden cada vez mĂĄs mientras el Maestro habla”.

“Advierten la belleza de palabras que responden a su esperanza cada vez más grande. Y de improviso descubren que, mientras empieza a caer la noche, estalla en ellos la luz que sólo Dios puede dar”.

Una vez finalizado el encuentro con el Maestro, “salen y vuelven con sus hermanos, esta alegrĂ­a, esta luz se desborda de sus corazones como una riada. Uno de ellos, AndrĂ©s, dice a su hermano SimĂłn –a quien JesĂșs llamarĂĄ Pedro–: ‘Hemos encontrado al MesĂ­as’”.

Ese encuentro con JesĂșs, explicĂł el Papa Francisco, es un encuentro “que nos habla del Padre, nos da a conocer su amor. Y entonces, espontĂĄneamente, brota tambiĂ©n en nosotros el deseo de comunicarlo a las personas que amamos: ‘He encontrado el Amor’, ‘he encontrado el sentido de mi vida’. En una palabra: ‘He encontrado a Dios’”.