Patxi Bronchalo es párroco en la iglesia Nuestra Señora de la Asunción en Valmemoro, Madrid, una de las zonas más afectadas por el coronavirus. Debido a la pandemia ha tenido que suspender todas las actividades de la parroquia y él mismo se ha contagiado por el virus.
Aún así no ha dejado de visitar antes de ocurrir todo esto y aunque el estado de alarma estaba ha estado al lado de los enfermos y los ancianos. Es párroco en una de las zonas más afectadas por el virus y se ha visto obligado a suspender todas las actividades de su parroquia, pero lo que no se acaba, asegura en conversación con Alfa y Omega, es la misericordia de Dios.
«Son tiempos de estar con los que más sufren y dar la vida por ellos si Dios así lo quiere», asegura Sin embargo, lo que tiene claro Patxi que no acaba es la misericordia de Dios que llega a todos aquellos que se encuentran afectados por este virus. Los primeros días de esta situación del virus el Padre las recuerda con mucho desconcierto y mucho dolor. «No sabías quien podía enfermar, cuando podían enfermar y además se veía que desde las instituciones se dudaba de qué hacer». Él ha visto fallecer a algunas personas de la parroquia.
«Lo hemos vivido con mucho dolor pero también con esperanza de que esto también es un camino de salvación para nosotros», explica.
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