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Un servicio a toda la sociedad 365 días al año

Un servicio a toda la sociedad 365 días al año

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(Alfa y Omega)  La Memoria de Actividades se ha convertido en la mejor carta de presentación de una Iglesia que, solo en actividad asistencial, supera en España a 15 de las 17 comunidades autónomas. Un 2,17 % del PIB español fue generado en 2014 directa o indirectamente por los bienes inmuebles de interés cultural de la Iglesia y las fiestas religiosas. Únicamente en Aragón, el impacto en la economía regional fue de 2.000 millones de euros a través del turismo, el comercio o la hostelería, según datos avalados por la consultora KPMG.

Ernesto Meléndez, ecónomo diocesano de Zaragoza, destaca a este semanario que, para preservar este patrimonio en condiciones adecuadas, las diócesis aragonesas realizan una inversión de alrededor de 15 millones de euros al año, de las que dos terceras partes corresponden a Zaragoza, con joyas arquitectónicas como la Seo o el Pilar. Es uno de los datos –anuncia– que aparecerán en una memoria que será presentada en noviembre sobre la actividad de la Iglesia en Aragón, a modo de desglose de la Memoria Anual de Actividades de la Iglesia católica en España, presentada la pasada semana por la Conferencia Episcopal con datos de 2015, los últimos disponibles, facilitados hace menos de un mes por el Ministerio de Hacienda.

La cultura de la transparencia y la rendición de cuentas va llegando a todos los rincones de la Iglesia. Pero Meléndez destaca otro aspecto menos evidente: el «esfuerzo por comunicar con una sola voz todo lo que la Iglesia es y lo que hace». «Parece fácil –añade–, pero no lo es en absoluto. Hay mucha gente, mucha información, y todo eso hay que coordinarlo».

A nivel nacional, hablamos de 70 diócesis, 23.000 parroquias, más de 100.000 catequistas, 55.000 religiosos y religiosas de vida activa y más de 9.000 de clausura, 19.000 sacerdotes, 12.000 entidades como cofradías, hermandades, movimientos o fundaciones… Y de diez millones de personas que regularmente asisten a Misa, muchas de las cuales se comprometen después en actividades pastorales y sociales. Solo en pastoral de la salud, trabajan 20.000 voluntarios acompañando a enfermos en casas y hospitales, mientras que Cáritas cuenta con un ejército de 85.000 voluntarios.

Si la Iglesia fuera una comunidad autónoma, su actividad asistencial sería superada solo por otras dos, las de mayor tamaño y población, Andalucía y Cataluña, con un impacto económico estimado por KPMG de 590 millones de euros. La acción no se limita al territorio nacional, ya que España ha enviado al resto del mundo a 13.000 misioneros, entre los que se cuentan 502 familias en misión.

Una Iglesia para servir

Al hacer públicos estos datos la Iglesia no busca ponerse «ninguna medalla». «Sentimos incluso un cierto pudor al hablar de nosotros», dijo el cardenal Ricardo Blázquez durante la gala de presentación de la memoria el 1 de junio en el Caixa Fórum de Madrid.

Según destacó el presidente de la CEE, se trata, en primer lugar, de dar cumplimiento al deber de rendir cuentas a los alrededor de nueve millones de personas que marcaron en el ejercicio de 2015 la casilla de la Declaración de la Renta, unas 900.000 más que diez años atrás. Por esa vía, la Iglesia ingresó cerca de 250 millones de euros. El 80 % se envió directamente a las diócesis, y el resto sirvió para financiar gastos como la seguridad social del clero o las aportaciones extraordinarias a Cáritas. Para las diócesis, estas transferencias supusieron de media el 24 % de sus ingresos, casi uno de cada cuatro euros. La mayor partida (36 %) la constituyen las aportaciones voluntarias de los fieles a través de colectas o suscripciones.

Blázquez dio las gracias a los contribuyentes –no todos son católicos, destacó– y a «tantísimas personas» que a través de la «colaboración económica» o el voluntariado hacen posible esa labor.

Pero además de agradecer, la memoria quiere animar a «seguir arrimando el hombro» para «hacer presente a Jesús en la sociedad», resaltó el secretario general de la CEE, José María Gil Tamayo. El portavoz de los obispos se refirió al documento como «una ventana abierta a la realidad de la Iglesia» que muestra que «está viva». Detrás de los números, «hay muchas caras de gente, corazón», añadió. La memoria se ha convertido así en una especie de carta presentación de la Iglesia, hasta el punto de que durante la reunión que mantuvo la nueva cúpula de la CEE el 19 de mayo con el Papa, el presidente Blázquez, el cardenal Cañizares (vicepresidente) y el propio Gil Tamayo le llevaron al Pontífice un ejemplar para ofrecerle un resumen del trabajo pastoral que se realiza en el país. «El Papa nos dijo: “Yo estoy al servicio de ustedes, estoy aquí para servirles”. Y eso es también lo que hace la Iglesia en España: servir los 365 días del año, las 24 horas del día», apostilló el secretario general.

Datos avalados externamente

La memoria (disponible en la página web de la Conferencia Episcopal) está avalada por la consultora PwC. «Cada dato está verificado», dice a Alfa y Omega la directora de la Oficina de Transparencia de la CEE, Ester Martín. Las auditorías –explica– incluyen la visita a una muestra representativa de diócesis y parroquias para verificar que cada euro depositado en el cepillo es destinado al fin previsto. En los próximos años, la información podrá desglosarse de forma más detallada, gracias al nuevo plan contable para entidades diocesanas de la Iglesia aprobado por la CEE en la Plenaria de noviembre de 2016, que va a homologar los métodos contables.

La información se presenta acompañada de varios estudios de impacto para ofrecer algunas pinceladas sobre los beneficios que genera la actividad ordinaria de la Iglesia en el conjunto de la sociedad. De ahí resultan, por ejemplo, datos como los cerca de 45.000 empleos directos generados por las bodas, bautizos y comuniones. O la constatación de que la escuela católica genera un valor añadido superior en un 40 % a la media por sus menores tasas de fracaso escolar o su contribución a la reducción de las desigualdades sociales. A lo cual hay que añadir un considerable ahorro al erario, ya que cada plaza en un centro concertado le cuesta a la Administración aproximadamente la mitad. Hay unos 2.600 centros escolares católicos en España, en los que estudian 1,5 millones de alumnos y trabajan más de 125.000 empleados, de los que solo el 6,8 % son personal religioso.

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